Jorge Luís Segura
ESCRITOR
ESCRITOR
(Extracto)
"Lo masculino, lo femenino y lo andrógino"
Autor: Jan M.Broekman
La diferenciación en la sexualidad entre hombres y mujeres y las transgresiones entre los sexos son generalmente percibidos como fenómeno de la naturaleza y difícilmente como significados de una cultura. ¿Cómo es posible que las diferencias sexuales no sean de naturaleza?
¿Es posible afirmar que las transgresiones en la sexualidad muestran una lucha contra la dominación de un concepto, el de la llamada naturaleza? En esta relación podemos formular que 'género' es una expresión neutra, mientras que 'sexo' no es neutro, pero asociado con uno de los dos sexos. ¿Son dos? No es una pregunta sin relevancia para los problemas de género y transgresión. La transgresión es, tal vez, un gran enigma denotando problemas importantes de la expresividad mental.
Lo que es indiscutible es que, también en la actualidad, el carácter absoluto de la diferencia entre hombre y mujer, aceptada por el derecho como autoevidencia y elevada a fundamento del orden jurídico, es contestado por la secreta mirada dirigida hacia el hombre que es también mujer y hacia la mujer que es también hombre. Esta mirada y esta realidad, nuestra sociedad dice que son inexistentes, desprovistas de fundamento, patológicas, surrealistas, fuera de lo normal y las rechaza. Se plantea entonces otra cuestión: ¿Es la diferenciación de los sexos, la división obvia entre hombre y mujer, una norma social y no un dato natural? ¿Se trata quizá de una macronorma social, que pervive en muchos mitos de nuestra cultura por haber sido reprimida en otras partes? ¿Y no se podría entonces decir que se la mantiene radicalmente separada de la normatividad del derecho, del estado y la sociedad?
"Ocúltame lo que soy/Conceal me what I am", son las sencillas palabras de Viola en el Acto I, Escena 2 (I,2) de Twelfth Night de Shakespeare. Se trata de una obra sobre la identidad, y no es algo nuevo y revolucionario ni en la historia occidental ni en el teatro de Shakespeare. Conforman el argumento la transgresión del género, del amor y el tiempo, de las relaciones familiares; el reconocimiento del hermano a través de la reconstrucción de la identidad del padre. La ocultación, que constituye una condición de mayor peso en la trama, debe permanecer así, oculta.
Aquello que se oculta debe tratarse con discreción, ya que es algo único y pertenece a los fundamentos de la cultura, a la base de su propio orden y a la consistencia de sus valores. "Ocúltame lo que soy/Conceal me what I am..." es una frase intemporal. La expresión está llena de reminiscencias de la vida, la costumbre y la cultura de la Antigua Grecia; e incita a la transgresión de los sexos con el fin de resolver los problemas de la vida y el amor.
Aquello que se oculta debe tratarse con discreción, ya que es algo único y pertenece a los fundamentos de la cultura, a la base de su propio orden y a la consistencia de sus valores. "Ocúltame lo que soy/Conceal me what I am..." es una frase intemporal. La expresión está llena de reminiscencias de la vida, la costumbre y la cultura de la Antigua Grecia; e incita a la transgresión de los sexos con el fin de resolver los problemas de la vida y el amor.
¿Qué ocurre hoy cuando una chica quiere ser un chico? La respuesta es tan clara como lo es la pregunta: tendrá que confirmarse dentro del cuadro clínico "transexualidad" y reconocer que padece una distrofia de género, aceptar un complejo proceso de diagnóstico y un tratamiento de larga duración. Todo ello dirigido a una integración de rasgos internos y externos. El cartesianismo es el valor dominante en derecho, medicina, ética, política y cultura. La transgresión de género está relacionada con el cuadro clínico de transexualidad/disforia de género. Pero entonces queda pendiente la pregunta: ¿acaso no será la diferenciación entre hombre y mujer una norma social y no un mero dato natural?
